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JOSÉ ÁNGEL BUESA
Poema de la culpa

JOSÉ ÁNGEL BUESA
José Angel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910. En Cruces, ciudad de la antigua provincia de Las villas, ahora Cienfuegos, Cuba. Su precocidad lo lleva a incursionar en la poesía a los 7 años de edad, que es cuando empieza a escribir sus primeros versos. Al llegar a la adolescencia, marcha a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas. La gente, los cañaverales, y todo el medio ambiente de Cienfuegos, ejerce un embrujo en el alma del poeta y este empieza a plasmar en sus versos la magia destelleante del paisaje que lo rodea. Aun joven, deja a Cienfuegos para irse a trabajar a la Habana, donde la rutina de su empleo le da tiempo para tomar parte activa en los grupos literarios existentes en aquel entonces.
Por ese entonces empieza a publicar sus libros, Sus principales obras son: La fuga de las horas (1932), Misas paganas (1933), Babel (1936), Canto final (1936), Oasis, Hyacinthus, Prometeo, La Vejez de Don Juan, Odas por la Victoria y Muerte Diaria (todas de 1943), Cantos de Proteo (1944), Lamentaciones de Proteo, Canciones de Adán (ambas de 1947), Poemas en la Arena, Alegría de Proteo (ambas de 1948), Nuevo Oasis y Poeta Enamorado (1949).
Buesa se ve obligado a abandonar Cuba para empezar una peregrinacion por varios paises, España, Islas Canarias El Salvador, y Santo Domingo Republica Dominicana donde muere en 1982.

ADIÓS, NONINO

ASTOR NAPOLEÓN PIAZZOLLA
Adiós Nonino
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Adiós Nonino es una pieza musical de tango, compuesta por Ástor Piazzolla; se la considera como la obra más representativa del autor. Fue escrita en octubre de 1959, en Nueva York en memoria de su padre, Vincente Nonino Piazzolla, unos pocos días después de su muerte.[1]

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MÚSICA Y POEMAS
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CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

PORFIRIO BARBA-JACOB
Interpretación del Declamador
RODRIGO CORREA PALACIO
El hombre es cosa vana, variable y ondeante...
MONTAIGNE
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día...
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables
¡un día en que ya nadie nos puede retener!
Observación: El poeta JUAN BAUTISTA JARAMILLO MEZA, biógrafo del poeta, quien visitó su residencia en Manizales, tomó nota de otras dos estrofas, insertadas como tercera y penúltima en el poema:
Hay días en que somos tan tímidos, tan tímidos,
como la flor oculta que oculta su candor.
Ante el valor de un Hércules el alma se conmueve
quizá hasta el trance mismo de convertirse en flor...
.......
Hay días en que somos tan débiles, tan débiles,
cual infantil goleta sujeta al temporal.
Tras el castigo bíblico de terrenales luchas
el corazón invoca su predio celestial...

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Derecho, Bioetica, Critica, Método Lógico-Deductivo, Maximo Gris
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