Enrique Quintero Valencia
Del griego “klon” que es brote o retoño de una planta, utilizado siempre para la reproducción asexual de las mismas, se toma el clon de la genética que tiene un sentido bien aproximado, llevado de la macro a la microanatomía. La naturaleza tuvo siempre la clonación como un modo alternativo, y fue una forma de reproducción de los seres vivos anterior a la forma de reproducción sexual que es relativamente nueva y solo data de hace unos mil millones de años. Antes que Dolly se originara en una clonación, se habían logrado varios resultados similares que no trascendieron más allá de los informes científicos. Pero por lo menos cincuenta años antes Briggs y King habían tenido éxito en la clonación de ranas.
Se deben precisar conceptos, puesto que la clonación, que es repetición o copiado de un ser vivo, puede además producirlo con mejoras genéticas, lo que le daría el carácter de animal o planta transgénica. En el caso concreto de la clonación humana parece probable que el interés no sea tanto en el copiado completo sino en la producción de clones genéticamente mejorados. La repetición que un sujeto pida de sí mismo no tendría motivos afectivos sino de provecho: Querría repetirse, pero con mejores calidades, o al menos disminuídas sus debilidades.
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