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Robert Alexy en la red
ROBERT ALEXY
Catedrático de Derecho Público de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel. Nació el 9 de septiembre de 1945 en Oldenburg (Alemania). Después del colegio se alisto en el ejército durante tres años llegando al grado de Teniente. Robert Alexy es un filósofo del Derecho alemán. Estudió derecho y filosofía en Göttingan en donde empezó sus estudios en 1968. En la carrera de filosofía tuvo especial influencia de su maestro Günther Patzig (filosofo analítico). Recibió el Doctorado en derecho en 1976 con una tesis sobre Teoría de la Argumentación Jurídica dirigida por Ralf Dreir en donde indica que las decisiones de los jueces deben tener una "pretensión de corrección" y que el derecho tiene una doble dimensión: el caracter institucional y autoritario (la ley, el precedente y la dógmatica) y el caracter ideal y critico que se consigue a través de la argumentación. Así mismo le otorga un valor objetivo a la argumentación racional a partir de la teoría del discurso (de raigambre habermasiano) en contra de lo que opina en su tiempo J.L. Mackie con su "Teoría del error" (Error theory, Ethics, 1977). Dicha tesis recibió el premio de la Academia de Filologia Historica de la Academia de Ciencias de Götinga. En 1884 obtuvo la habilitación con el libro Teoría de los Derechos Fundamentales. Es catedrático de Derecho Público y Filosofía del Derecho en la Universidad de Kiel hasta la fecha de esta reseña.

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Se abre paso la competencia de la Corte Penal Internacional

José Gregorio Hernández Galindo1
Es natural que la visita a Colombia de Luis Moreno Ocampo, Fiscal de la Corte Penal Internacional, quien no vino propiamente en viaje de turismo, haya suscitado el interés de quienes fueron víctimas de las organizaciones paramilitares, de los defensores de derechos humanos, y de los jueces colombianos, a la vez que la preocupación de los sectores vinculados con los verdugos y con los políticos que con ellos intercambiaron apoyos y favores.
El principio de subsidiariedad en que se funda la justicia internacional en materia de derechos humanos, al que se acoge la Corte Penal Internacional, exige que previamente a la iniciación de investigaciones formales que pudieran llevar a procesos en asuntos de su competencia se establezca con claridad lo que ha hecho o ha dejado de hacer el Estado correspondiente.
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LA FECUNDACIÓN ARTIFICIAL HUMANA

Enrique Quintero Valencia
Toda ciencia ha empezado por ser el sueño de un loco. En el trabajo que ahora emprendemos se trata de examinar en forma somera las consecuencias que eventualmente podrían presentarse en la inseminación artificial humana, y su incidencia sobre los aspectos estudiados por la Ciencia Jurídica. Formulados en forma casuística, los ejemplos pueden resultar curiosos, humorísticos en ocasiones, y colindantes con la ciencia-ficción: Puede la inseminación artificial reducirse a los esquemas de cualquier contrato? Reúne la inseminación artificial los elementos del contrato de suministro? En caso de ser así tratada la inseminación artificial, sería del contrato la obligación de saneamiento por vicios redhibitorios u ocultos? Qué responsabilidades pueden determinarse para el padre biológico y el padre legal, en caso de que sean éstos personas diferentes? Qué parentesco legal hay entre el padre biológico y el padre legal? … y entre el padre biológico y su hijo? Puede conformarse el adulterio mediante la inseminación artificial?
Este tema que tomamos es apenas una de las numerosas formas, algunas ya viables, por otra parte, en que se opera la traslación o trasplante de elementos humanos de un sujeto a otro. Es experiencia vieja la colocación en un paciente de sueros obtenidos en otro. Asimismo es maniobra de diaria ocurrencia la transfusión sanguínea. Qué ocurrirá al sistematizarse la transfusión seminal, con todas sus consecuencias? Apenas entramos en la era de los trasplantes. Este del semen es cosa que ahora se inicia entre nosotros. Qué tal cuando podamos trasladar un gene (Ácido desoxirribonucleico) de un genio o de un criminal, y hacerlo operar dentro de otro cerebro humano? La ciencia-ficción debe estimular la previsión del futuro en todos los campos, inclusive en el campo jurídico. Y téngase en cuenta que lo mismo pueden presentarse los problemas en base a la donación de esperma que a la donación de óvulos.

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ARTICULOS RECIENTES
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DERECHO
Estudie... DERECHO!

Enrique Quintero Valencia
Cuando yo digo Soy Abogado quiero decir que me interesan el hombre y la cultura, lo que aquel es, y todo lo que hace. No tolero que mi interlocutor me imagine simplemente recibiendo letras al cobro, redactando folios en la manida prosa prosaica de los leguleyos, y enredando incautos en el latín macarrónico de las razones forenses. Soy abogado porque me intereso en la exploración del universo, desde el micromundo intraatómico hasta la mecánica celeste; me asombran los abismos dentro de la célula, y las irresponsables cogitaciones de los filósofos; amo la música con la que lloran los pueblos, y la que fabrican los hombres imitando el diálogo de las constelaciones. Y me gustan las especulaciones de Pascal y de Shakespeare en torno a lo que hay arriba y abajo. A propósito, soy abogado porque algo he leído de Justiniano, de Chiovenda, de Von Lizt, o de Baudry-Lacantinerie, antes de atreverme a citarlos. Pero no me son extraños Cervantes o Hegel, Borges o Marx, y varios otros muy sonoros en la preferencia contemporánea de los cazadores de best sellers. Y me gustaría que mis alumnos me recordaran por mis charlas insustanciales en demosofía o tangolexia antes que por la exégesis petulante de incisos de valor precario.
Me siento bien acompañado en las bibliotecas, en el mundo del arte, en las especulaciones matemáticas, en el interés por las ciencias ocultas y por las otras ciencias igualmente vanas pero hermosas: En todos los ámbitos encuentro hermanos de espíritu, hombres buenos y malos que fueron abogados buenos y malos; que pasaron por las aulas con la sisa del saco fatigada de códigos. Algunos entraron empujados por sus padres, o por una tácita presión ejercida por ancestros forenses. Otros en carrera de huída a las matemáticas. O atraídos por el eventual prestigio de la administración y la política. Creo que ninguno se equivocó, ni siquiera cuando las abandonaron para irse detrás de otras dulcineas calipigias. Porque el Derecho es la entrada a muchos mundos.
El Derecho, la Abogacía, ha dado al mundo varios galardonados con el Premio Nobel. No importa que sea en Literatura: Teodoro Momsen, con su monumental Historia de Roma; Federico Mistral; Mauricio Maeterlinck, dedicado a investigar sobre las abejas; el abogado Jacinto Benavente; John Galsworthy, el autor de La saga de los Forsyte; Juan Ramón Jiménez; Georgios Seferis; Miguel Ángel Asturias, a quien su conocimiento de códigos y de incisos no pudo librar de la cárcel y del exilio; Vicente Aleixandre; Czeslav Milocz, el magistral poeta polaco…

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