Juan Pablo
Vino aquí como el agua
y se fué como el viento...
Omar Khayyam
tierra que lo abrazó, tierra sombría
que se robó una risa que era mía.
morosamente lo abrazó dormido,
condenado al recuerdo, no al olvido.
Era de Dios, y lo pidió a destiempo.
Ni ella ni yo, ninguno fue remiso.
Estuvo con nosotros unos días,
y lo entregamos cuando Dios lo quiso.
No se murió de muerte. No podía.
Se murió de locura y de alegría.
Se despertaba el mes. Aún era luna,
y nunca madrugó tanto el silencio.
Vivo y ebrio de luz, dobló las alas
bello como un arcángel fatigado...

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