|LOS POETAS DEL TANGO
Enrique Quintero Valencia
En Manizales, el tango entró por las clases altas y luégo se bajó al pueblo. Desde luégo no era el pueblo el que podía asistir a los dramas que traían al Olympia las compañías argentinas, ni el pueblo el que asistía a conciertos y recitales en los que se incluía música argentina. En abril de 1922 el maestro Pacho González incluía en el programa para las retretas de su banda el tango APACHE ARGENTINO. En 1924 registra LA PATRIA la llegada de discos con canciones como A MI MADRE, EL QUE A HIERRO MATA y versiones de orquestas argentinas de LOS MILLONES DE ARLEQUIN. Ya a fines del año 22 habían conocido los manizaleños pudientes o acomodados, o “de medios”, óperas como AIDA, RIGOLETTO y LUCIA DE LAMERMOOR.
A principios de julio de 1928 celebrando la presencia de la cantante argentina MARIA TURGENOVA en Manizales, se proyectaron películas que ella protagonizaba –ORGANITO DE LA TARDE, PERDÓN VIEJITA – y que culminaban con su correspondiente show.
Y en 1930 se incluían tangos en las sesiones de tres horas con que diariamente abría sus puertas en la vespertina con orquesta el Café Imperial. La dirigía el maestro Anacleto Gallego.
Eran las épocas en que Jaramillo Meza escribía el Himno a la Carretera al Magdalena y en la oficina de Fernando Londoño se inscribían los Húsares del Ruiz para pelear con el Perú de Sánchez Cerro. En el Instituto Universitario era obligatoria la clase de tiple, y se llamaba al cine recién llegado “la morfina de los pobres”. A los músicos los llamaban los periodistas “discípulos de Euterpe”.

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