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Recital de
Narcés Alfonso Trujillo

Fotografía de J.H.Hernández
(De la obra EL DESAMPARO DE LOS DÍAS. Biblioteca Escritores de Envigado)
EL AMOR Y LOS PÁRPADOS DE BARRO
Cuando entre las paredes solas y aterradas, te amo,
los dedos escuálidos del mundo
arañan a muerte la ventana.
Voy a gastar en tí ese resto de dulzura
que siempre deja cada tarde,
pero la lámpara y el amor
que nos alumbran la alcoba,
apenas son cocuyos franciscanos
en medio de las sombras que acribillan las calles.
Afuera está la noche doliéndole a la tierra.
El frío. Los que agonizan solos.
Los buscadores de entierros o de opio.
Los ángeles de la guarda
remendando con sueño el hambre de los niños.
Los turnos de las fábricas,
uniformando de tisis a las novias obreras.
Y los serenos que, de tantos adulterios con la luna,
con sus ojos helados espantan a los perros.
Afuera están los tristes,
que como los faroles y las prostitutas y los santos y los búhos,
son hijos ilegítimos del día.
Yo aquí bebo tu dulzura entre mis manos,
pero afuera el viento aúlla
y arrastra sangre y carbón contra
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