LITERATURA
CRÓNICAS DE AGUADAS

LIBARDO FLÓREZ MONTOYA
La tradición musical de Aguadas se inicia con los tiples de los arrieros de la colonización antioqueña ; en 1883 aparecen “Los Grillos” (tíos de los hermanos Hernández) con una banda musical que por sus atuendos la llamaron cariñosamente La Banda de los Carrielones ; se trataba entonces de la celebración del primer centenario del nacimiento del libertador Simón Bolívar ; amenizaron luego las procesiones de la Inmaculada y en 1914 con músicos nuevos inauguran la primera planta eléctrica y todos los actos cívicos del primer centenario de la creación del Distrito Aguadeño.
Habían recibido aplausos por los “toques” realizados cuatro años atrás en la celebración del primer centenario del Grito de Independencia. La Patria, con motivo de haber alcanzado en el concurso el primer puesto, expresó : “Que se cuiden los de Riosucio”. Juan Cancio Martínez, como líder comunal de La Mermita, se acercó al recién “desempacado” Párroco en 1954 y le notificó : “Si usted va a suprimir la música y la pólvora en las ceremonias de la parroquia, pierde nuestra ayuda económica. Fueron las Bandas de Músicos las que amenizaron los ascensos en globo de Nolasco Guerrero ; las que tocaban a la entrada de los circos como Egred Hermanos, El Atayde, el Circo Águila, La Compañía Malumbres y muchos más ; las mismas que llamaban a la feligresía para las tardes toreras y también las que tocaban el infaltable pasodoble “Ha sido un toro bravo” al iniciar las procesiones de Semana Santa. Fueron estas bandas las que nos enseñaron a pronunciar correctamente los nombres de los compositores extranjeros y también las que llevaban sobrenombres como Coca, Achirillo, Jarretón, Caregallo, Conejita, Carpincho, Marco Pinche, Berto Lata, Prepare, Vivo, Tapete, Cuchuvo y otros más.

GLORIA TAMBIÉN A ELLAS!
Máximo Gris
Ahora, en el Mes Internacional de la Mujer, no está demás la consagración de algún recuerdo tímido a todas aquellas por quienes el hombre se hizo inmortal, sin que de su paso desvaído y de su llanto silencioso y de su consoladora presencia se haya hecho siquiera una tangencial mención.
Sólo a Bolívar se le ocurrió mencionar en el tono de las confidencias el papel de su amada, cuando le escribe a Fanny:”…Conmigo presidiste los consejos de gobierno… a mi lado estabas en el fragor de las batallas… y conmigo cuando sonaban las dianas inmortales de Boyacá y Pichincha”.
En un mundo fabricado por un dios masculino es apenas lógico que la historia la escriban los hombres. Pero seguirá siendo una fábula incompleta mientras no se desvele la sagaz envoltura femenina tendida sobre todas las acciones heroicas, el misterio erótico sutilmente expresado en las manifestaciones del arte, el influjo de la mujer eterna sobre cada paso, sobre cada gesto, contra toda pena. Y la deliciosa presencia de esa mitad humana que discurre a nuestro lado con la delicadeza de un susurro, la decisión de un río irreversible y la frágil ternura de una hoja que cae.

MÚSICA E HISTORIA
LA MARCA DEL TANGO EN MANIZALES
Jairo Hernán Uribe Márquez

La calle del tango, en Manizales
Es un hecho notorio que el tango floreció en Manizales y mantuvo su crecimiento hasta la década de los 60s y que de allí en adelante sufrió una especie de colapso que lo detuvo en el tiempo. Sería inexacto decir que se congeló, se paralizó, o, peor aún, que se estancó. Prefiero afirmar que, consecuentemente con las variadas crisis de la época, el tango en Manizales entró en un estado de hibernación (similar al de la crisálida que precede a la mariposa) que todavía no se resuelve y que puede derivar en su muerte y desaparición definitivas o en alguna transformación particular que le devuelva su protagonismo o, en último caso, en la fusión de sus rasgos más significativos con otras formas populares o artísticas.
Un repaso breve por su evolución y sus secuelas más importantes, puede brindarnos un panorama más amplio, propiciar el necesario debate y, quizá, arriesgar una explicación.

LITERATURA
LA SUERTE DE LAS COSAS VIVAS
(Las enseñanzas de Avatar)

JORGE ARANDA CORREA
No sé si antes había matado una cosa viva y si lo hice, seguramente ocurrió por accidente. Como mucho sería una hormiga, un zancudo o una lechuga que acuchillé cegado por las ganas de ensalada, pero nada grande… ni un caballo, ni una oveja, ni un árbitro. Todas cosas pequeñas e insignificantes por las que nadie reclama ni sufre y que no tienen mayor valor en el ecosistema.
La semana pasada estuve en el cine viendo Avatar. Allí, una especie de alienígena mitad humano mitad nativo de un planeta llamado Pandora, es enviado en una misión que pretende convencer a los nativos (ambientalistas intergalácticos), de abandonar el árbol sagrado que para infortunio de los Na vi (nativos) se encuentra sembrado sobre un yacimiento de un mineral precioso que los humanos pretenden explotar.
Pues resulta que Pandora es un planeta selvático en el cual habitan agresivas especies salvajes de hasta 10 patas, y unos colmilludos Na vi, que sobre todas las cosas protegen el equilibrio natural.
En su primer día como espía en la selva, el Avatar (Mitad humano, mitad nativo) se encuentra con una jauría de perros negros, de tres metros de largo que se lo quieren tragar entero. No encontrando más opción, el protagonista les da plomo y ayudado por una nativa que se le une inesperadamente, finalmente da cuenta de una docena de canes pandoreños.

LITERATURA
Ficcionalización de la oralidad y fetichización de la escritura: dos constantes en la narrativa colombiana actual.

Elsy Rosas Crespo
Para los novelistas colombianos actuales existen dos posibilidades creativas que se han ido consolidando desde comienzos del siglo XIX: asumir la existencia de la nación y la literatura colombiana como realidades con cualidades particulares susceptibles de ser plasmadas a través de la escritura y optar por la búsqueda del conocimiento y la expresión de lo más representativo de su región de origen o, bien, ratificar la inexistencia de dichas categorías a partir de la idea de que el arte se rige por leyes universales, es decir, que la literatura colombiana forma parte de un universo y que dicho universo supera los límites nacionales, partir de la convicción de que es más conveniente y representativo recurrir a las ideas y expresiones extranjeras (europeas) para tomarlas como paradigma, ya que en éstas hay una tradición cultural consolidada que debe ser asimilada. Desde la perspectiva propuesta en la segunda opción, el escritor sería un habitante del mundo, un descifrador de la condición humana; las cualidades estéticas de sus obras no podrían ser sopesadas, entonces, a partir del análisis de su condición social o su lugar del origen, sino que habría que ir un poco más allá, el telón de fondo serían las grandes obras de la literatura occidental.


LITERATURA
Sobre la Karenina:
Cuatro formas de amar e ingenuos afortunados
Leonardo Quintero Salazar
Envidio a Levin.
Me causa gracia la sutileza con la que abandona su ateísmo, y abraza al dios cristiano. Y sin embargo lo envidio.
Lo envidio como envidio a los que tienen licencia para ser necios. Yo a veces preciso de pensar para sonreír.
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