HISTORIA

A UN CUARTO DE SIGLO DEL PALACIO DE JUSTICIA:
¿AlGO MÁS QUE UNA  SIMPLE   RESPUESTA MILITAR LEGAL  A
LA SUBVERSIÓN?

HUMBERTO VÉLEZ

 

En 1986 la nuestra  fue la primera respuesta que, desde la Academia, hubo sobre el mediático tremendo suceso. Como profesor investigador del departamento de historia de la Universidad del Valle publiqué un largo artículo titulado “El Triple Asalto al Palacio de Justicia o la Lógica de la Fuerza bruta”. Lo recogió en Bogotá la revista “6 de noviembre” y lo reprodujo en sus números 2, 3 y 4.  Con posterioridad, Carlos Medellín me llamó y me pidió la autorización para publicarlo, condensado bajo su responsabilidad, en el Espectador. Y efectivamente el diario capitalino lo publicó por entregas  los días 6, 7 8 y 9 de noviembre de 1988.  En ese artículo, usando como soporte empírico una todavía caótica pero abundante información de prensa y apelando al precario método inductivo, inferimos una hipótesis descriptiva orientadora que decía que ese día el  Palacio de Justicia  había sido objeto de tres asaltos, el primero, realizado por el M19 para ”someter a un juicio al presidente Belisario Betancur”, el segundo, ejecutado por el Ejército colombiano casi como “anticipada”  y aleccionadora respuesta al grupo subversivo, y el tercero,  un asalto ideológico, había sido hecho por un sector de la dirigencia del establecimiento en procura de justificar y legitimar la respuesta del Estado colombiano. También dijimos en este primer escrito: cuando en una sociedad como la colombiana portadora de una cultura  que valoriza más el poder que la misma posesión de riqueza,  en una coyuntura dada  se ponen
“en juego problemas substanciales y estratégicos ligados a la legitimidad del poder político estatal, los actores participantes en la confrontación tienden hacer caso omiso de las consecuencias  de sus acciones..; pero , aún en el caso en que las puedan prever, éstas, por delicadas y graves que sean, pasarán a un segundo plano. Esta situación parece ser la característica  de aquellos actores que agotan la política en la práctica del fusil”.  Fue así como adelantamos la hipótesis  sobre los sucesos del Palacio de Justicia como una confrontación entre militarismos, el del M19, el del Ejército colombiano y el de las Sociedades civiles.
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En esas andaba, cuando hice equipo investigativo con Adolfo Atehortúa, quien,  graduado ya en historia, había sido uno de mis alumnos más aventajados.  Con Adolfo, en 1993  publicamos  el libro “Militares, Guerrilleros y Autoridad Civil El caso del Palacio de Justicia”.  Por desgracia, este texto en su circulación se quedó muy circunscrito a lo local. El soporte empírico central de este trabajo lo constituyeron las fuentes judiciales a las que pudimos acceder gracias al empeño del inolvidable Eduardo Mendoza. Por otra parte, en noviembre del 2005, con una finalidad más bien informativa, publicamos un condensado bajo el título “¿Qué pasó en el Palacio de Justicia?